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Los belgradenses disfrutan de la vida en la calle. Knez Mihailova es una de las arterias más populosas del centro histórico de la capital./ J.P.
Bienvenidos a Belgrado
Balonmano

Bienvenidos a Belgrado

El Naturhouse se encuentra el domingo con una ciudad milenaria que vive intensamente el deporte

M. GLERA

Jueves, 12 de noviembre 2009, 10:50

Aún se puede apreciar en Belgrado (Beograd, Ciudad Blanca, en serbio) la huella de la guerra. En sus calles cohabitan edificios en ruinas que se mantiene en pie a pesar de que fueron duramente bombardeados con arquitectura de cristal (Banco Nacional) que transmiten poder. El Naturhouse La Rioja vivirá un fin de semana histórico en su corta vida. Debutará en Europa el domingo frente al Estrella Roja, histórico club que divide deportivamente a la ciudad (el Partirán es el otro grande de Beograd) tanto en fútbol, como en baloncesto como en balonmano.

El equipo que entrena Jota González tendrá la oportunidad de conocer una de las capitales más antiguas de Europa, con más de 7.000 años a sus espaldas, y cuyo discurrir ha estado ligado a los conflictos bélicos. De todos se ha rehecho. El último, la guerra de los Balcanes, una de las primeras en ser televisas. Deportivamente, Serbia y la desaparecida Yugoslavia ha sido siempre una potencia. En cualquier disciplina. Exportadora de jugadores conoce el oro continental, mundial y olímpico. Fútbol, baloncesto y balonmano, sin olvidar otras disciplinas.

El riojano Jorge Portu pasó dos años en Belgrado, cuidad que visita a menudo. Dos años dedicados a poner en marcha una legislación que ordene el mercado del vino serbio. Él, mejor que nadie, puede dar a conocer una ciudad que crece y se transforma día a día a orillas del Sava y del Danubio y que vive bajo un marcado carácter mediterráneo.

«Ahora mismo, hay unos cien españoles viviendo en Belgrado. Gente joven, entre 25 y 35 años, que acude en busca de nuevas experiencia o para completar su formación», indica.

A día de hoy, como ocurre en otros países, lo español triunfa, esta de moda. El caso más palpable de la influenza de la cultura española en Belgrado la protagoniza el Instituto Cervantes. «Se ha asentado en un edificio en el centro de la ciudad, en la calle Knez Mihailova. Antes era el Centro Cultural de Estados Unidos. Ahora mismo, tiene unos 800 alumnos matriculados en español que, una vez que acaban sus estudios, obtienen un diploma de lengua española. Todo lo que sea España está muy bien visto, porque es un país muy mediterráneo, de vida en la calle. Hay mucho cine en español, subtitulado. ¿Música? Les sigue encantando Julio Iglesias», apunta.

La población de Belgrado se acerca a los dos millones de habitantes, algo más del 20% de la de Serbia. La ciudad crece a orillas de sus dos grande ríos, Sava y Danubio. Éstos están totalmente integrados en la vida de los belgradenses, que se reparten en dos grandes barrios: el antiguo, Stari Belgrado y el nuevo, Novi Beograd.

«Stari Grad es el centro histórico. Allí puedes pasear por calles como Knez Mihailova. La vida en la urbe es increíble. A los serbios les encanta comer, beber, bromear y la música. En esta ruta se puede ver la Plaza de la República, la estatua del Príncipe Mihailo (el Espartero de Belgrado), el Museo Nacional, el Teatro Nacional. La cultura es muy importante en la ciudad y la oferta es amplia. El idioma y el alfabeto cirílico siempre representan un freno, pero si hablas inglés no tienes problemas», comenta. En la confluencia de ambos ríos se asienta el Kalemegdan, recinto amurallado en el que se sitúa el origen de la ciudad. La fortaleza se ha convertido hoy en un gran parque.

El río, en este caso dos, es fundamental para los belgradenses. A sus orillas se puede disfrutar de la gastronomía local y también de la noche. «La zona del puente Brankov, que une Stari Grad con Zemun, esta lleno de barcazas que se han transformado en restaurantes, cafeterías, pubs, discotecas. El río cuenta también con su propia playa, el Ada Ciganlija, una península unida de forma artificial a la ciudad. Ya en Zemun, entramos en un barrio de pescadores, famoso por sus kafanas, que son tabernas con música serbia. Una de las más populares, aunque no está en Zemun es la 'kafana ?' Le pusieron una interrogante, porque se llamaba como la catedral, pero la iglesia les mandó quitarlo. Volviendo a Zemun, es una zona cuya arquitectura recuerda al imperio austrohúngaro y en la que destaca la torre de Gardos. Las vistas son espectaculares», indica Jorge Portu.

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