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J. CAMPOS
Viernes, 27 de febrero 2009, 01:39
Mientras para unos representa el espíritu de lo más agreste y salvaje del mundo animal, para otros, bajo su hipnótico pelaje se esconde el mismísimo diablo. Ya el archiconocido Félix Rodríguez de la Fuente dedicó parte de su vida a descubrir los motivos del odio ancestral del hombre hacia un animal que, desde siempre, ha despertado pasiones y fobias a partes iguales. Justo cuando su aullido vuelve a resonar por la escarpada y abrupta sierra riojana, pastores y asociaciones agrarias retoman la pregunta: ¿Lobos o ganaderos?
«La situación es complejísima», reconoce Miguel Urbiola. «Tenemos que buscar el equilibrio entre ambas partes: nuestra responsabilidad es la de defender al lobo, tal y como nos obliga la propia ley, mientras que los ganaderos persiguen su no existencia», concluye el director general de Medio Natural. «Nadie habla de matarlos, pero que los tengan aislados en una zona de control porque de lo contrario, para nosotros, resulta imposible... Al final se darán cuenta de que mantener al lobo en la zona será un error», parece responder a Urbiola el alcalde de Mansilla, quien dispone de una cabaña de unas 700 ovejas, «lo normal en el entorno».
Sobre las opciones de abatir a los predadores, Urbiola explica que existe la posibilidad de cazar al lobo por encima del Duero «previa autorización» y «en aquellas zonas más castigadas por su ataque». «El que sea considerada especie cinegética en nuestra región no quiere decir que pueda exterminarse, las autorizaciones para las batidas se otorgan precisamente en los polígonos que registran daños al menos durante dos años consecutivos y con un control muy estricto», advierte el director general del Gobierno de La Rioja.
Tres abatidos en 4 años
En cualquier caso, no resulta fácil dar en el blanco. De hecho, y según datos oficiales, entre el 2005 y el 2008 se abatieron solamente tres lobos en las jornadas autorizadas, al margen de prácticas furtivas que puedan darse.
El lobo parece retornar a su medio natural y ni mastines ni vallas electrificadas parecen solución. «Se está poniendo al borde de la desaparición a las ganaderías afectadas del Alto Najerilla, ya que las condiciones orográficas y el único sistema de producción posible en la zona impiden la coexistencia del lobo y la ganadería extensiva», denunciaba ya en el 2007 la Unión de Agricultores y Ganaderos de La Rioja (UAGR). El modo de pastoreo en la sierra es el que es y, hoy por hoy, se antoja imposible cambiarlo.
La posible reforma del sistema de indemnizaciones, por el momento, parece ser la única respuesta de Agricultura al problema... ¿problema?
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