

Secciones
Servicios
Destacamos
PÍO GARCÍA
Lunes, 15 de diciembre 2008, 17:59
Pero todo requiere su ritual. Logroñés y Calasancio presentaron las fichas de sus jugadores, con un once inicial y sus correspondientes reservas. Y hubo que esperar media hora para que los escolapios, vestidos de corto, saltarán al terreno de juego. Después salió el árbitro, Amalio Ramírez Sánchez, con los jueces de líneas. Al llegar el momento del sorteo de campos, el árbitro pita el final del partido, por incomparecencia del rival. El Logroñés acababa de consumar la segunda huelga de su historia. Y la afición despedía al Calasancio con bromas e ironías. Y con un fondo, cada vez más evidente, de nostalgia y pesadumbre.
Lo malo (o lo bueno) de los últimos años de la entidad blanquirroja es que siempre hay un precedente para todo, por esperpéntico que sea el caso. Hace ahora seis años, también en diciembre y también por impagos, la plantilla blanquirroja convocaba un paro laboral y decidía no jugar el correspondiente partido liguero en Binéfar. Seis años después, se repite la historia, aunque -si cabe- con notas más tristes: el club ni siquiera está en Segunda B, la afición cada vez es más menguada y escéptica, y el futuro parece imposible, tras vivir tres descensos por impagos en ocho años.
El técnico del Calasancio, Nacho Ruiz, lamentaba ver a su equipo envuelto en semejante caso: «No nos gusta ganar así, porque hay equipos que salen perjudicados. No nos alegra en absoluto. El Calasancio no es el protagonista de esto, simplemente nos ha tocado vivirlo y ya está».
Según el Reglamento de la Feceración Riojana de Fútbol, en su artículo 105, el partido de ayer lo ganó el Calasancio por 3-0. Al Logroñés se le descontarán, además, tres puntos como castigo y recibirá la correspondiente multa. Al jugar como visitante, también deberá indemnizar al equipo local. Pero, con todo, lo más grave es que ya no hay más opciones de huelga. Si Sánchez sigue sin pagar y los jugadores mantienen el paro laboral, el último renglón en la historia del Logroñés puede escribirse el próximo domingo en Las Gaunas, frente al Berceo. Si los blanquirrojos tampoco se presentan, el club -según el tenor literal del reglamento- se verá descendido y condenado a jugar la próxima temporada en Regional Preferente sin posibilidad de ascender. Los dirigentes blanquirrojos, eso sí, podrán presentar recursos ante todas las instituciones que consideren oportunas, deportivas u ordinarias, pero el precedente de Binéfar -cuando todas las reclamaciones acabaron en el limbo- invita al pesimismo.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Destacados
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.