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M.G.
Viernes, 28 de noviembre 2008, 11:40
El lunes por la noche, José María Peña y varios miembros del equipo riojano que competirá en el Dakar 2009 partían de Logroño. Ayer, a primera hora, ya estaban trabajando en la capital riojana. En esas 60 horas que separan partida y llegada, el logroñés se marchó la ciudad francesa de Le Havre, en Normandía, pasó las verificaciones técnicas y administrativas y volvió a casa. Allí, en el Canal de La Mancha le han dicho que todo es correcto, que podrá tomar la salida y defender (y mejorar) el tercer puesto que logró en 2007.
Mientras pilotos como Nani Roma trabajan la preparación física en Sierra Nevada y viven en un equipo grande como Repsol después de muchos años en éxitos en el Dakar, aquellos más modestos, que recurren a su bolsillo para financiar sueños, tienen que asumir varios papeles en esta superproducción: piloto, mecánico, asistencia, acudir a las verificaciones... Es una de las muchas diferencias que conviven en el Dakar.
Peña ha devorado más de 2.200 kilómetros y se ha pasado nueve horas haciendo fila para verificar los vehículos que le acompañan en el quad en dos días. «Lo cierto es que es la verificación más rápida que he hecho, más que las anteriores. Pero al final, nos hemos pasado nueve horas yendo de una fila a otra para que todo esté en orden. Las verificaciones son muy meticulosas, tanto las administrativas como las técnicas. Exigen mucho», señalaba Peña.
La caravana del español ha crecido mucho. En su primera participación no sólo llegó al Lago Rosa, sino que además se subió al podio a los mandos de un Bombardier. En 2008 dejó esta marca para asumir un reto mayor. Se hizo con un Yamaha que no llegó a competir en el desierto africano. Ese mismo vehículo, evolucionado, acude a Sudamérica. Pero hay más.
Más medios mecánicos
Peña no pasará tantas penurias mecánicas. Junto a él se desplazarán dos vehículos rápidos, dos todoterreno Toyota, que trasladarán a sus mecánicos y otros miembros del equipo. Además, el lunes ya dejó todo preparado en Barcelona para que salga todo el material que necesitará en Argentina y Chile. Compartirá dos caminos, un T4, que irá en carrera, y un T5, que transportará todo quello de lo que puede prescindir en una asistencia rápida. «Además del Yamaha, ya hemos enviado con la asistencia dos quads y medio desmontados, además de otros repuestos, como cinco juegos de neumáticos, cinco juegos de pastillas de freno, cinco juegos de arrastre,... Algo más de 400 kilogramos en material», indicaba Peña.
El piloto riojano asegura que después de pasar por Le Havre no le cabe duda de que el nuevo escenario del Dakar ha oxigenado el ambiente dentro de la prueba. «Al final, llegas allí y conocemos a mucha gente. En estas horas que he pasado en las verificaciones he visto una enorme ilusión por la prueba. Más que en los otros años en los que he participado. Se ve a la gente entusiasmada con esta aventura porque todo es desconocido y se aprecia que se ha trabajado en la composición de los equipos», indicaba.
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