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Economia

CCOO y UGT tildan de «agresión» la jornada de 65 horas semanales El 10% de los directivos prevén despidos durante el tercer trimestre

Bruselas considera que la medida, que aún debe aprobar la Eurocámara y ante la que se abstuvieron cinco países, es «un paso adelante para los trabajadores» La patronal CEOE reclama que no se realicen «análisis catastrofistas»

ELISA GARCÍA

Miércoles, 11 de junio 2008, 02:34

CC. OO. y UGT tildan de «agresión» la directiva comunitaria sobre el tiempo de trabajo que aboga por ampliar la jornada laboral de 48 a 60 ó 65 horas semanales. Consideran que «estamos ante el mayor ataque a los trabajadores desde la creación de la Unión». Las críticas de Comisiones se dirigen también al Gobierno a cuyos miembros insta a que España abandone las posturas «tibias» y pase de «la abstención al rechazo frontal». Por su parte, la CEOE lanza un llamamiento a la tranquilidad y solicita el alejamiento de los «análisis catastrofistas». Las tres organizaciones coinciden en que ahora el Parlamento Europeo tiene la llave para que la medida prospere con rapidez o para que, por el contrario, se abra un largo proceso cuya resolución puede demorarse hasta seis años.

La jornada laboral máxima de 48 horas semanales data de 1917. A primera hora de ayer, los ministros de Trabajo de la Unión Europea aprobaron una directiva con la propuesta de la presidencia eslovena para elevar esa jornada hasta las 60 horas con carácter general y hasta las 65 para determinados colectivos como el de los médicos. La Comisión ha valorado la decisión porque, entre otros beneficios, asegura que «demuestra que la flexiseguridad puede ponerse en práctica». No obstante, la entrada en vigor de la norma necesita el visto bueno del Parlamento que siempre se ha mostrado contrario a iniciativas de estas características.

Si efectivamente la Cámara rechaza el plan del Consejo, será necesario crear una comisión entre ambos órganos para elaborar una propuesta de consenso. Al haber, por medio, celebración de elecciones europeas los trámites se demorarían y se llegaría al año 2010 con el conflicto sin cerrar. En esa fecha, España cobraría protagonismo al ostentar la presidencia europea durante el primer semestre y, dado que el ponente de la Comisión tendría que ser un representante del país dirigente, su posición podría inclinar la balanza. Por otro lado, el 'sí' del Parlamento en primera instancia implicaría la traslación de la directiva a cada país, aunque su texto no es de obligado cumplimiento. El alcance de la norma es que establece una posibilidad. No obstante, la aplicación de cualquier decisión llevaría varios años.

La iniciativa de aumentar la jornada estaba paralizada desde hace años por Francia, Italia y España, entre otros países, que ejercían la minoría de bloqueo. De este trío, se han descolgado los dos primeros mientras que el Gobierno de Zapatero se inclinaba por una abstención crítica.

A pesar de que una mayoría de los Veintisiete votó a ayer a favor del acuerdo, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, calificó de «éxito» el hecho de que al final de la jornada fueran en total siete países los que se oponían. «Cuando llegamos (a Bruselas) sólo tres países estábamos claramente en posición (España, Chipre y Grecia), y durante el día, con la negociación que pivotó bastante España se incorporaron Bélgica y Hungría», señaló. Los cinco países firmaron una declaración para explicar los motivos de su abstención en la votación, «pero a última hora cambiaron de posición dos países más, Portugal y Malta», agregó el ministro.

«Postura tibia»

El secretario de Acción Sindical de CC. OO., Ignacio Fernández Toxo, apuntó que «hubiera sido mejor que España mantuviera su rechazo» como apoyo a la posible oposición del Parlamento. «Su postura tibia puede mover la decisión de la Cámara», lamentó. Para CC. OO., la directiva supone «el mayor ataque al derecho laboral desde la creación de la UE». «Su texto choca contra cualquier idea de conciliar las vidas personal y profesional y provocará el aumento de los accidentes laborales puesto que a más horas de trabajo más estrés y agotamiento», añadió Toxo, quien también criticó la apertura que representa la norma europea a la negociación individual.

La ejecutiva de UGT señaló que el aspecto más preocupante de la directiva, junto con el alargamiento de la jornada, es que introduce una regresión en la protección de los trabajadores, sin ofrecer un acuerdo aceptable sobre modernización e innovación en la organización del tiempo laboral. Este sindicato, al igual que CC. OO., advierte de que emprenderá todas las acciones legítimas para conseguir que la futura directiva sea acorde con los Tratados Europeos y con la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE.

En tono más distendido, el responsable de Relaciones Laborales de la CEOE, Fernando Moreno, lanzó un mensaje tranquilizador. «No se prevé que en España a medio plazo se vayan a trabajar 60 horas semanales», argumentó que ahora la jornada máxima es de 48 horas «condición que no nos afecta, pues nuestra jornada es de 40».

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