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T.L.
Miércoles, 28 de mayo 2008, 02:38
Araceli, Gabriel y sus tres hijos son la familia española de Fatma. Va a ser el cuarto verano que la pequeña vendrá a La Rioja y que será acogida por esta familia, que dice que «es una experiencia inolvidable».
Fatma cumple este año 11 y es huérfana de madre, así que, siguiendo las costumbres de su país, cuida de su familia en el Sáhara, especialmente de su abuela, pero cuando llega el verano, vive una de sus mejores épocas aquí, con su familia riojana, y durante dos meses puede disfrutar como lo que es, una niña. Además, para ella es un alivio pasar aquí los duros meses de verano lejos del inhóspito desierto, librándose de los casi 60 grados que se sufren allí durante el verano.
Es sólo uno de los ejemplos de los 60 niños que vendrán con el programa 'Vacaciones en paz 2008' de la Asociación de Amigos de la República Árabe Saharaui, una iniciativa que busca la acogida familiar para niños y niñas saharauis que viven en los campamentos de Tindouf (Argelia). Este verano viajarán a España unos 10.000 niños que tienen entre 6 y 13 años, y la acogida por parte de las familias de aquí es reconocida como un esfuerzo de solidaridad y apoyo a la causa saharaui.
Ya son unas 100.000 personas las que de un modo u otro han participado en el programa 'Vacaciones en paz', y gracias a ello, gran parte de la población de este país será receptora del mensaje que va implícito en el proyecto.
Esta familia riojana se decidió a participar en el programa tras ver un artículo en Diario LA RIOJA. Desde entonces, han colaborado con las distintas asociaciones de apoyo al pueblo saharaui de La Rioja, y definen la experiencia como «muy gratificante». «No das tanto, sólo lo que te sobra -comenta Araceli-. Hay que hacer un esfuerzo para traerles y para tenerles. Viven en unas condiciones muy duras, especialmente en verano». Por eso, esta familia quiere hacer un llamamiento para que los 60 niños que vienen puedan tener aquí su familia, y no tengan que volver al Sahara sin poder pasar aquí los meses de verano. Además, el Servicio Riojano de Salud les hará reconocimientos médicos, especialmente en oídos, aparato respiratorio y vista.
Todo esto no supone ningún gasto para la familia, que lo único que tiene que hacer es «quererle y tratarle como a un hijo más, darles mucho cariño, comida y algo de ropa», afirma Araceli. «No es necesario darles dinero, cada uno les puede dar lo que quiera», añade. Estos niños son muy agradecidos y se adaptan fácil y rápidamente, además de ser muy familiares, por eso la mayoría de las personas que participan en estos programas coinciden en que «recibes más que lo que tú les puedes dar». «Siempre tienen una bonita sonrisa en la boca. Por mucho que crea que doy, no es ni la mitad de lo que recibo», comenta Araceli.
«No es lo mismo contarlo que verlo», ha insistido Araceli, que viaja dos veces al año al Sáhara para reencontrarse con Fatma y su familia. «Hasta que no estás allí, no ves la precariedad en la que viven. Te ofrecen todo lo que tienen para que estés bien, a pesar de sus limitaciones». Los vínculos que se crean entre las dos familias son muy especiales. Por ello, Araceli y Gabriel creen que es muy importante que cada uno haga un examen de conciencia, porque «damos lo que nos sobra, pero eso ya es mucho para los niños que no tienen nada».
Es fundamental tener claro que «es un niño para dos meses, no es una adopción». Ellos vuelven muy contentos y con muchas ganas de ver a su familia. «Es muy gratificante cuando vienen, cuando hablas con ellos por teléfono y cuando vas a verles», y también es satisfactorio verles tan contentos cuando se van, por todo lo que han disfrutado y aprendido aquí.
Por ello, esta familia pide que la gente se conciencie para poder ayudar a estos pequeños y así hacerles la vida un poquito más fácil.
Pero para ayudar a estos niños hay que conocer su historia y por tanto la historia del pueblo saharaui. El Sáhara occidental está al Noroeste de África y cuenta con una superficie igual a la de la mitad de España. El clima es seco, desértico, el paisaje muy llano y pedregoso con algunas zonas de arena y dunas, y la costa es acantilada, ventosa y con zonas de playa. La riqueza de este territorio se basa en la pesca, los fosfatos, el turismo, los hidrocarburos, el hierro sin explotar. Los servicios tienen la posibilidad de aumentar de forma importante los ingresos por cánones de transporte para el desarrollo comercial con los países vecinos.
Las características más importantes del pueblo saharaui son que veneran y respetan a los ancianos, son hospitalarios, austeros, con mucho sentido de la dignidad y de carácter tímido y reflexivo. La mujer siempre ha sido la encargada de la casa y de los hijos, y el hombre, el encargado de llevar la comida a casa, trabajar con el ganado y transportar el agua sobre los camellos. Respecto a tener hijos, hoy en día es una necesidad de supervivencia como pueblo.
Desde que Marruecos invadió el Sáhara, la situación ha cambiado mucho, pero a pesar del apoyo de la ONU, las resoluciones no obligan a que Marruecos abandone la zona, por eso, en lugar de vivir en las costas, los niños viven en el desierto.
La ayuda humanitaria que se les proporciona desde países como España es muy importante, ya que casi todos los años salen caravanas de alimentos por la paz de las distintas comunidades autónomas, y los ayuntamientos se hermanan para colaborar en los programas de 'Vacaciones en paz'.
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