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DIEGO MARÍN A.
Miércoles, 26 de marzo 2008, 10:18
Resulta gratificante comprobar cómo en plena era de Internet y en un momento en el que en Logroño conviven más de media docena de editoriales siguen existiendo fanzines de la vieja escuela, esas publicaciones tan rateras como interesantes. Un fanzine es una publicación a menudo especializada, con escasa tirada y distribución (y menos lectores), realizada por y para aficionados a un tema específico. Hay quien, celoso del espíritu clásico de los fanzines, aboga porque, además, estos sean independientes, tengan por lo general una corta vida, jamás pisen una imprenta y tengan un coste mínimo, si no son gratuitos. Algunas de las cláusulas, claro, son harto difíciles de cumplir con los tiempos que corren.
El más longevo de los fanzines que subsisten en Logroño es el del Aula Literaria. Renombrados en su segunda época como Cuadernos del Aula Literaria, sus números continúan albergando especiales para reunir a sus colaboradores, miembros directos e indirectos de este taller de creatividad literaria impulsado por la Unidad de Juventud del Ayuntamiento. El último número, Textos libres, compila distintos trabajos con la premisa de que fuera «lo último escrito por los autores». Así encontramos nombres habituales en dicha Aula como Lucas Rodríguez, Sonia San Román e Íñigo San Sebastián junto a voces nuevas como Nerea Ferrez o Eva María Alejandre Villate.
Dos apuntes más: algunas biobibliografías ocupan más que los propios textos de creación y se puede conseguir gratuitamente en La Gota de Leche.
Precisamente del Aula Literaria surge un nuevo fanzine, realizado por sus miembros de forma que se han autodenominado «deGeneración Espontánea»; a la sazón: las citadas Ferrez y Villate junto a Raúl Gutiérrez y Elena Mahave.
Otros ejemplos
También apoyado por el Ayuntamiento, y espartano en diseño, Degeneración espontánea ha recolectado poemas, cuentos y dibujos para su heterogéneo primer número, en el que también alternan a reconocidos locales como Odón Serón, Antonio Alfaro, José Luis Pérez Pastor o Enrique Cabezón con una firma invitada como la del aragonés Octavio Gómez Milián (editor del fanzine zaragozano Cuello de botella, en el que colaboran los riojanos Lucas Rodríguez y Begoña Abad) y nuevos nombres como Guillermo Calvo, Sara Martínez o Hernán Yaniquini.
A destacar el elogio a la página en blanco (de forma que no la permiten y la llenan) y una declaración de intenciones: «Somos jóvenes literatos cansados de la indiferencia del mundo que plasman en sus textos la rabia, las ganas de libertad y una (poderosa) imaginación que siempre nos ha ayudado a sobrevivir». También se puede obtener gratis en La Gota de Leche.
Algo parecido realizaron Serón y San Sebastián creando Lapapelera,, que ya cuenta con su tercer número. Su paso por la imprenta ha contribuido a dignificar esta publicación, sobre todo en materia gráfica, pero también encontramos notables colaboraciones como las de Elena Medel, Antonio Orihuela o Isabel Bono, y otras tantas firmas foráneas como Almudena Vidorreta, Juan Antonio Bermúdez o Juan Pardo Vidal, además de las firmas habituales y locales. Lapapelera es ya una revista en condiciones, con calidad literaria, con gusto incluso en las ilustraciones, y merece atención no sólo para leerla en el «trayecto del Yagüe-Varea dentro del monstruo número 2», como la defienden sus editores. La publicación es anual y no venal, se edita con ayuda del Ayuntamiento de Logroño dentro de su semana cultural ArteFacto.. Lo malo que tiene es lo que le hace ser aún fanzine: que no hay forma humana de conseguirlo, ni en La Gota de Leche, porque se agota.
Por último, nos fijamos en Caña y destapa, un nuevo fanzine riojano-burgalés, que ya tiene mérito. En Burgos, eso sí, siempre han surgido interesantes revistas literarias como Luzdegás,, El Mono de la Tinta o Entelequia,, y ahora aparece este fanzine tamaño cuartilla y casi gemelo al celebérrimo Monográfico(también burgalés). Se presenta como un fanzine «para leer en horizontal» y trimestral. Distribuido gratuitamente en bares de Logroño, Haro, Burgos... En él encontramos texto anónimo, humor e ingenio. A destacar la escatológica e inverosímil crónica 'He cagado en los mejores wc's de España' y la colaboración de los logroñeses Elena Díez y el militar y poeta Jorge ('Coke') Martínez.
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