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Calavia, en una fotografía de archivo. /L.R.
«La novela de un lector no es necesariamente la de otro lector»
CULTURA

«La novela de un lector no es necesariamente la de otro lector»

El autor ganó una mención especial del jurado del Premio Logroño de Novela por su obra 'La única margen del río'

DIEGO MARÍN A.

Jueves, 4 de octubre 2007, 02:23

Apenas habíamos podido leer al logroñés Óscar Calavia Sáez si no fuera por sus colaboraciones en la revista 'Piedra de rayo'. Sin embargo, este profesor de la Universidad Federal de Santa Catalina (Brasil) ha recibido una «mención especial» del jurado del Premio Logroño de Novella 2007 por su obra

La única margen del río

- Habrá sido una alegría recibir tan buenas noticias de su tierra natal.

- ¿Desde luego!

- ¿De qué trata su novela

La única margen del río

- Es una novela de aventuras. Quería escribir una novela de aquellas antiguas con cientos de personajes, muchos escenarios y cosas tremendas pasando. Es la vida de un joven emigrante que se va a la Amazonía en la época del boom del caucho, pero llega tarde, cuando el sistema cauchero va a la bancarrota y la selva queda de nuevo en manos de los indios. Y, en medio de eso, pues hay de todo: naufragios, guerras, incendios, crímenes, amores prohibidos, etc. Claro está que cabe también una lectura más reflexiva pero prefiero que el lector se dé cuenta de eso después.

- ¿Pensó que podía ganar con ella?

- Cuando se compra un billete de lotería también se piensa que se puede ganar. No voy a ser yo quien dude de la calidad de mi novela, pero están las preferencias temáticas o estilísticas de los jurados, están los otros concursantes

- ¿Y había probado suerte antes en algún otro premio?

- Tengo un cierto pasado en ese ramo , hará unos 23 ó 24 años que se intentó lanzar una primera versión del Premio de Novela Ciudad de Logroño. En la primera o segunda edición yo quedé el primero, pero el premio fue declarado desierto, y el jurado me explicó que «mi novela no llegaba a ser una novela». Tenían razón, no tenía pies ni cabeza. Poco después me vine a Brasil. En 1988, creo, quedé segundo en el premio 'La sonrisa vertical' con una colección de cuentos eróticos, aunque el director de la colección decidió no publicarlos. En casi veinte años no volví a escribir nada, o por lo menos no volví a acabar nada literario. Hace dos años que escribí

La única margen del río

- ¿Qué le empujó, entonces, presentarse al Premio Logroño de Novela?

- En realidad fue idea de una amiga, y ella misma presentó los originales. «Los santos de casa no hacen milagros», dicen aquí en Brasil. Pero ahora que ha pasado lo que ha pasado tiene un sabor muy especial para mí que haya sido precisamente en Logroño, va a ser algo mucho más compartido con familiares y amigos a los que veo muy poco desde hace muchos años.

- Vendrá, al menos, si finalmente la publican, ¿o no?

- ¿Claro que sí!, hay que celebrarlo. Por coincidencia, me habían invitado para dar una conferencia en La Casa Encendida, un evento organizado por la Universidad Autónoma de Madrid, la penúltima semana de octubre. Aprovecharé para volver unos días a La Rioja.

- ¿Qué le diría al editor para convencerle de que edite su novela?

- Pediría a mi amiga, la misma que presentó la novela, que lo convenciese. Yo soy muy malo para eso.

- El jurado la ha elogiado, tanto que, saliéndose de las bases establecidas, ha recomendado su publicación. ¿Qué cree que han visto en ella?

- No lo sé. La novela de un lector no es necesariamente la de otro lector, menos aún la del autor. Quizás tenga la gracia de contar aventuras y un mundo que el autor conoce bien. Claro que yo estuve en la Amazonia en los años 90, y no en 1913, pero allí hay tantas cosas que no parecen haber cambiado en nada

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